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11/07 : "Creo que mi generación es bastante buena"
María Valverde es menuda y delgada. Con los labios carnosos que casi nunca se pinta y una piel transparente que es el sueño de cualquier maquilladora. Además, se deja hacer. El cine le ha enseñado que jugar a ser mil mujeres distintas es enriquecedor y divertido: “¡Dejo hasta que me tiñan las cejas! – apunta -, me dejo modelar porque me gusta y sé lo importante que es la imagen para una actriz”.Coqueta, soñadora, inquieta. De pequeña quería ser astronauta y, durante un tiempo, sus amigos la llamaban María ValMarte. A lo mejor por eso las estrellas le son favorables: como actriz va como un tiro, y sus deseos tienden a cumplirse. Quiso ser imagen de moda y Hoss Intropia se lo concedió. “A ver si alguien quiere que anuncie un pintalabios o algo así”, comenta con sonrisa pícara.
Es una seductora nata, plenamente consciente de que su cara de niña buena le ha abierto muchas puertas. “Soy buena por naturaleza, quizás un pelín demasiado transparente, pero si me buscan la mala baba, la encuentran”, asegura. La han llamado tantas veces Lolita que se podría pensar que tacharía con gusto la palabra del diccionario. Pero no: “Creo que es un buen adjetivo, la mujer es un poco Lolita de por sí”.
Capaz de rodar en inglés –“mi asignatura favorita del cole”- , y en italiano –“el cine europeo es maravilloso y trabajar en otro idioma te hace poner las pilas”- , quiere que su carrera “siga impecable, como me parece hasta ahora, en Hollywood, Bollywood o en la China”. “Mis metas – añade – no son pretenciosas ni demasiado ambiciosas; dejo que el destino actúe y ponga las cosas en su lugar. Lo que está claro es que gracias a Penélope Cruz y Antonio Banderas, los actores españoles tenemos más posibilidades allí donde vayamos porque hemos tenido muy buenos embajadores.”
Precisamente, Penélope estará ahora trabajando con Johnny Deep, el actor favorito de María. “Me encantaría estar ahí – apunta sin rastro de celos- , pero para eso hay que tener una carrera como la de Penélope. Yo la admiro muchísimo, está en lo más alto porque se lo ha currado.” A ella la han comparado con Wynona Ryder, Natalie Portman, Kate Winslet… “Me quedo con la última. Me encantaría conocerla, aunque me pondría muy nerviosa. Creo que me caería muy bien”, aclara.Famosa desde los 16 años, cuando se hizo con el Goya a la Mejor Actriz Revelación por 'La flaqueza del bolchevique', María Valverde aprovecha su notoriedad para difundir los problemas de los celíacos, que necesitan una dieta sin gluten. “Soy celíaca y me considero una buena embajadora”, declara. “He luchado mucho allá donde voy para conseguir comer bien. En muchos rodajes han pensado que lo hacía por modas, por capricho, o por dieta. Y no. Es una necesidad. Si no me entienden, ruedo, me voy a mi casa, como, y vuelvo. Antes está mi alimentación y mi salud que cualquier otra cosa. Menos mal que ahora se nos conoce un poco más y en los productos empieza a aparecer la etiqueta sin gluten. Queda mucho por hacer, pero avanzamos.”
Como muchísimas mujeres, María dice que a veces es demasiado exigente consigo misma “aunque me quiero mucho”. Y, como todos, necesita desconectar de vez en cuando. “Ando, ando y ando. Es lo mejor que se puede hacer para dejar de pensar. También me gusta mucho ir al campo y estar sola”. María es más de dejar fluir las cosas que de planificarlas – “cuando sé demasiado de algo, me aburre”- , así que su reto más inmediato es “que la película que estoy rodando sea un éxito, porque se merece obtener buenos resultados”.
“Quiero llegar a ser una supermadre”, asegura. Es muy familiar y se le nota. Todos los premios que recibe (Goya incluido) se los da a sus padres. El padre todavía la acompaña cuando puede a los rodajes; su madre le dio uno de los mejores consejos de su vida: “Haz lo que tú creas”. “En casa siempre han sido muy partidarios de que yo tomara mis decisiones, incluso cuando era muy joven – recuerda-. Han sido muy valientes.” Ella cumplió con su parte del contrato: decidió y se equivocó. “Lo asumo todo. Me encanta haber tomado mis decisiones y aun más haberme equivocado. Soy dueña de mis palabras y de mis acciones. ¿Uno de mis errores? Creerme más adulta de lo que era.”A sus 23 años, se ha reencontrado con su generación. “Ahora estoy viendo a gente de mi edad con mogollón de ideas, con mucha proyección y una capacidad innovadora que me fascina. Creo que mi generación es bastante buena. Es gente con mucha iniciativa con la que, ahora mismo, me veo perfectamente identificada.”
Se define como “muy divertida, aunque a veces la timidez pueda conmigo”, y en sus días de ánimo nublado, se pone una comedia que la anime, como 'Amèlie' o, últimamente, 'Yo la letra y tú la música', de Drew Barrymore y Hugh Grant. A ella no se la ha visto en comedias, pero no cierra las puertas a nada y “aceptaría encantada”.
Con los hombres bien, gracias, dice. “Parece que las actrices guapas les dan más bien miedo no por guapas, sino por actrices. Tenemos una profesión en la que estamos siempre rodeadas de gente guapa, muy atractiva. Vernos trabajar con nuestras emociones y nuestros cuerpos no debe ser fácil”, reflexiona. En la vida real no le sirve demasiado estar muy entrenada en eso de las emociones: “Se me da muy mal mentir, se me nota todo. Las armas con las que trabajo no me sirven. No las controlo”.
Por Sylvia Martí para Magazine.
