11/07 :  "Creo que mi generación es bastante buena"

   Un domingo cualquiera, María puede estar en la playa de la Barceloneta aprendiendo a hacer volar una cometa. Son exigencias del guión, pero parece encantada. Lleva un par de meses viviendo en Barcelona, rodando a las órdenes de Fernando González Molina 'Tres metros sobre el cielo', basado en el best seller de Federico Moccia. Se ha hecho tanto con el entorno que se atreve a recomendar uno de sus pasatiempos favoritos: “Coger una bici en el parque de la Ciutadella y pedalear hasta el mar”.

María Valverde es menuda y delgada. Con los labios carnosos que casi nunca se pinta y una piel transparente que es el sueño de cualquier maquilladora. Además, se deja hacer. El cine le ha enseñado que jugar a ser mil mujeres distintas es enriquecedor y divertido: “¡Dejo hasta que me tiñan las cejas! – apunta -, me dejo modelar porque me gusta y sé lo importante que es la imagen para una actriz”.

Coqueta, soñadora, inquieta. De pequeña quería ser astronauta y, durante un tiempo, sus amigos la llamaban María ValMarte. A lo mejor por eso las estrellas le son favorables: como actriz va como un tiro, y sus deseos tienden a cumplirse. Quiso ser imagen de moda y Hoss Intropia se lo concedió. “A ver si alguien quiere que anuncie un pintalabios o algo así”, comenta con sonrisa pícara.

Es una seductora nata, plenamente consciente de que su cara de niña buena le ha abierto muchas puertas. “Soy buena por naturaleza, quizás un pelín demasiado transparente, pero si me buscan la mala baba, la encuentran”, asegura. La han llamado tantas veces Lolita que se podría pensar que tacharía con gusto la palabra del diccionario. Pero no: “Creo que es un buen adjetivo, la mujer es un poco Lolita de por sí”.
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